Estrés térmico laboral: del índice ambiental a la respuesta fisiológica del trabajador

Estrés térmico laboral: del índice ambiental a la respuesta fisiológica del trabajador

Cuando hablamos de riesgo por calor en el trabajo, solemos fijarnos primero en la temperatura ambiente. Sin embargo, esa cifra por sí sola no explica todo lo que está ocurriendo. La humedad, la radiación solar, la ventilación, la ropa de trabajo y la intensidad de la tarea pueden modificar de forma importante la carga térmica que soporta el organismo.


El estrés térmico aparece cuando el cuerpo acumula más calor del que es capaz de disipar. Durante una actividad física, los músculos generan calor y el organismo intenta regular su temperatura aumentando el flujo sanguíneo hacia la piel y produciendo sudor. Si el ambiente dificulta la evaporación o el esfuerzo es demasiado intenso, la temperatura corporal puede aumentar y aparecer fatiga, mareo, dolor de cabeza o pérdida de concentración.



Del calor ambiental al índice WBGT

Una de las herramientas más utilizadas en prevención de riesgos laborales para evaluar la exposición al calor es el índice WBGT. Este indicador permite valorar la carga térmica ambiental teniendo en cuenta variables como la temperatura, la humedad y la radiación.

Su utilidad está en que ofrece una visión más completa del entorno y ayuda a tomar decisiones preventivas, como modificar horarios, reducir la intensidad de determinadas tareas, establecer pausas, habilitar zonas de sombra o reforzar el acceso al agua.

Ahora bien, el WBGT no debe interpretarse de forma aislada. El riesgo también depende de la duración de la exposición, la intensidad del trabajo, la ropa utilizada y el grado de aclimatación de los trabajadores. No supone la misma carga permanecer de pie a la sombra que transportar materiales pesados bajo radiación solar directa, aunque la temperatura del aire sea idéntica.

El índice WBGT permite conocer mejor el entorno, pero no explica por sí solo cómo está respondiendo cada persona. Y es precisamente en ese punto donde aparece una de las principales limitaciones de los protocolos generales.



Del mismo entorno a respuestas diferentes


Dos trabajadores pueden realizar la misma tarea, durante el mismo tiempo y bajo unas condiciones ambientales similares, pero presentar respuestas fisiológicas diferentes. Uno puede mantener su temperatura corporal dentro de unos niveles adecuados, mientras que el otro puede experimentar una mayor frecuencia cardíaca, una pérdida de líquidos más elevada o una acumulación progresiva de calor.

En esta respuesta influyen factores como el estado de hidratación, la aclimatación, la edad, determinadas condiciones de salud, la ropa de protección y la posibilidad de adaptar el ritmo de trabajo.

Cuando una persona puede reducir temporalmente la intensidad de la actividad, el organismo tiene más oportunidades de disipar el calor acumulado. En cambio, cuando el ritmo viene determinado por una línea de producción, una tarea coordinada o unos objetivos rígidos, esa capacidad de adaptación puede ser limitada.

Por eso, una medición ambiental representa una condición compartida, mientras que la respuesta fisiológica pertenece a cada trabajador. Es aquí donde entra Sweanty.

Nuestra tecnología y solución parte de esta variabilidad individual; trabajando con datos personales como la tasa de sudoración y la pérdida de sodio. Estas variables permiten conocer cuánto líquido y cuántos electrolitos pierde una persona durante una actividad concreta y ayudan a diseñar protocolos de hidratación más ajustados a sus necesidades reales.



Del protocolo general a una prevención más personalizada

El objetivo final no será nunca sustituir el índice WBGT ni los protocolos generales de prevención, sino complementarlos. Medir el ambiente permite identificar la exposición, analizar la tarea ayuda a estimar el calor generado por el esfuerzo y conocer la respuesta fisiológica nos va a permitir entender cómo está afectando esa combinación a cada persona.

Una prevención eficaz debe integrar las tres vertientes para ser realmente efectiva. Cuando sea posible, debemos incorporar información individual para ayudar a ajustar mejor las decisiones y detectar situaciones que no resultan visibles únicamente mediante una medición ambiental.

Medir el entorno ayuda a identificar el riesgo pero comprender la respuesta del cuerpo nos permitirá prevenir con mayor precisión.



Referencias Bibliográficas


Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. (2023). NTP 1189: Evaluación del riesgo de estrés térmico: índice WBGT.

International Organization for Standardization. (2017). ISO 7243:2017. Ergonomics of the thermal environment—Assessment of heat stress using the WBGT index.

Ioannou, L. G., Mantzios, K., Tsoutsoubi, L., et al. (2021). Occupational heat stress: Multi-country observations and interventions. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(12), 6303.

Castellanos Romero, Y. V., Bustos-Viviescas, B. J., y Garcia-Yerena, C. E. (2026). Repensar la prevención de lesiones y enfermedades laborales: una mirada integral a los trabajadores expuestos al calor ambiental en espacios abiertos. Revista de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo, 35(2), 209–218.

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