La importancia de las sales minerales para una correcta hidratación
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Cuando hablamos de hidratación en el entorno laboral, solemos pensar únicamente en beber agua. Sin embargo, el cuerpo humano no solo necesita líquidos: también requiere sales minerales o electrolitos, como el sodio, el potasio o el magnesio, para mantener su equilibrio y funcionar correctamente. Estos compuestos son esenciales para procesos vitales como la contracción muscular, el ritmo cardíaco y la transmisión de impulsos nerviosos (Maughan & Shirreffs, 2019).
Por qué la pérdida de sales es un riesgo laboral
En los puestos de trabajo expuestos al calor (construcción, agricultura, minería, fundiciones, logística exterior o cocinas industriales) la sudoración intensa no solo implica pérdida de agua, sino también de electrolitos, especialmente sodio. Si esta pérdida no se compensa, el organismo sufre un desequilibrio que puede provocar calambres, fatiga, mareos, pérdida de concentración o confusión mental (Casa et al., 2000; Sawka et al., 2007).

En el ámbito laboral, estas alteraciones van más allá del malestar físico: pueden aumentar el riesgo de accidentes, reducir la productividad y afectar a la seguridad colectiva. Según la literatura científica, una deshidratación leve (equivalente a perder apenas un 2 % del peso corporal en agua) puede deteriorar significativamente el rendimiento físico y cognitivo, incrementando la probabilidad de errores, fatiga y alteraciones del estado de ánimo (Ganio et al., 2011).
Prevención y actuación: más que beber agua
La prevención de la deshidratación laboral es un aspecto clave dentro de los planes de seguridad y salud en el trabajo. No basta con hidratarse con agua: en condiciones de alta temperatura o esfuerzo físico prolongado, es necesario reponer tanto líquidos como sales minerales.
Existen diferentes estrategias efectivas: bebidas isotónicas, cápsulas o tabletas de sales, y alimentos ricos en electrolitos, que ayudan a mantener el equilibrio hídrico y la función muscular. Además, cada persona tiene una tasa de sudoración y una pérdida de electrolitos distinta, dependiendo del tipo de tarea, la intensidad del esfuerzo, el equipo de protección que utilice, la temperatura ambiental o incluso la dieta. Por ello, la hidratación debe ser individualizada y adaptada al puesto de trabajo.
Sweanty y la personalización de la hidratación laboral
En Sweanty aplicamos la ciencia y la tecnología al servicio de la prevención laboral.
Nuestro SweaTracker, un parche inteligente que analiza la composición del sudor, permite conocer con precisión la pérdida de líquido y pérdidas reales de sodio y otros electrolitos de cada trabajador. A partir de esos datos, somos capaces de crear planes de hidratación personalizados, que ayudan a prevenir la deshidratación, reducir la fatiga térmica y mejorar el bienestar en entornos de riesgo.

Si en tu empresa tienes a trabajadores expuestos al estrés térmico, entenderemos sus necesidades y trabajaremos contigo para que durante su jornada laboral estén siempre bien hidratados y apostaremos para que su bienestar mejore considerablemente.
Las sales minerales son tan importantes como el agua para mantener la salud y el rendimiento en el trabajo. Una hidratación adecuada no solo mejora la comodidad del trabajador, sino que también reduce los accidentes laborales, mejora la productividad y refuerza la cultura preventiva dentro de la empresa.
Cuidar la hidratación es, en definitiva, proteger la salud, la seguridad y la vida laboral.
Referencias
· Casa, D. J., Armstrong, L. E., Hillman, S. K., Montain, S. J., Reiff, R. V., Rich, B. S., ... & Stone, J. A. (2000). National Athletic Trainers’ Association position statement: fluid replacement for athletes. Journal of Athletic Training, 35(2), 212–224.
· Ganio, M. S., Armstrong, L. E., Casa, D. J., McDermott, B. P., Lee, E. C., Yamamoto, L. M., & Marzano, S. (2011). Mild dehydration impairs cognitive performance and mood of men. British Journal of Nutrition, 106(10), 1535–1543.
· Lucas, R. A. I., Epstein, Y., & Kjellstrom, T. (2019). Excessive occupational heat exposure: a significant ergonomic challenge and health risk for current and future workers. Extreme Physiology & Medicine, 8(1), 1–6.
· Maughan, R. J., & Shirreffs, S. M. (2019). Hydration and performance. In M. Gleeson (Ed.), Immune Function in Sport and Exercise (pp. 95–111). Routledge.
· Sawka, M. N., Burke, L. M., Eichner, E. R., Maughan, R. J., Montain, S. J., & Stachenfeld, N. S. (2007). American College of Sports Medicine position stand: Exercise and fluid replacement. Medicine & Science in Sports & Exercise, 39(2), 377–390.